El eje temático de la práctica de Martin Toloku es la decadencia. Le fascinan las relaciones, a veces misteriosas, entre deterioro y materialidad. Para crear sus obras, se interesa por la historia de la madera muerta o podrida y otros objetos similares, encarando sus temas de investigación acumulados como un archivo de momentos oscurecidos. La producción de Toloku muestra su curiosidad por el modo en que los recuerdos y las historias quedan atrapados u ocultos en objetos que son reflejos brutos de su entorno. A lo largo de su práctica, que comprende distintas disciplinas y a menudo sigue un enfoque antropológico, busca un lenguaje y una definición propios de la muerte y la vida en relación con los encuentros de la humanidad con el espacio físico y espiritual. En la creación de sus obras, Toloku colabora ocasionalmente con organismos vivos, concretamente con termitas. Para sus performances, se utiliza a sí mismo como objeto material, enfrentándose y desafiando la mortalidad de todos los seres vivos y su propia tanatofobia.