El interés general de la práctica artística de Mónica Rikić reside en el desarrollo de tecnologías alternativas a través de la codificación y la electrónica creativas. Sus propuestas fusionan tecnología y filosofía de forma artística, creando artefactos tecnológicos menos preocupados por la funcionalidad y la productividad, y más por estimular el pensamiento y el debate colectivos. Formalmente, su práctica se basa en la producción de objetos electrónicos y robots hechos a mano que interpretan diferentes conceptos en el ámbito de su investigación y que se presentan como dispositivos teatrales. Con estos dispositivos, Rikić ofrece experiencias que proponen formas alternativas de concebir las tecnologías, la robótica y el hardware abierto. Sus obras son un ejemplo de que la investigación artística es una forma válida no solo de contribuir al avance del conocimiento tecnocientífico, sino también de evaluarlo de manera crítica, aportando nuevas perspectivas y generando vías de exploración hasta ahora desconocidas. En definitiva, Rikić propone un futuro en el que el arte es necesario para lograr una profunda transformación del mundo tecnológico que habitamos, como una forma de pensamiento experimental entre la filosofía y la ingeniería.