La obra artística de Maja Escher presenta una dimensión colectiva e híbrida. Trabaja con dibujos, objetos encontrados, prácticas colaborativas y métodos de trabajo de campo para confeccionar instalaciones adaptadas a cada lugar y proyectos orientados a la investigación.
Arcilla, bastones, cuerdas, piedras, hortalizas y otros elementos encontrados o regalados durante su trabajo de campo se combinan a menudo con adivinanzas, refranes y canciones, creando una tensión entre espiritualidad y ciencia, magia y tecnología. A través de sus obras, Escher cultiva y comparte una profunda observación de los ecosistemas y conocimientos ancestrales en torno a la tierra y sus elementos primordiales.
Maja Escher nació y creció cerca del embalse de Santa Clara, en el suroeste del Alentejo, una región de Portugal densamente poblada de monocultivos de eucalipto. La presencia de invernaderos en esta región es enorme y, particularmente, el Parque Natural del Suroeste alberga una agricultura intensiva irrigada por las aguas del embalse de Santa Clara que ha visto como, en los últimos años, el nivel de sus aguas descendía drásticamente, al igual que el agua del pozo de la finca de la artista. La conciencia y creciente preocupación de Escher por la escasez de recursos hídricos y el consiguiente riesgo de desertificación la llevaron a iniciar un proyecto de investigación sobre el agua y la lluvia que busca conectar la sabiduría popular —cuentos, refranes y adivinanzas— con el conocimiento científico.
Las obras recientes de la artista abordan la complejidad de las relaciones ecológicas, económicas y sociales en la cuenca del río Mira, en su tierra natal.