Lola Lasurt establece un diálogo con aspectos de tiempos pasados, explorando a menudo el periodo inmediatamente anterior a su nacimiento y las paradojas de una época que se preparaba para cambios significativos. Esta época coincidió con la transición política española de la dictadura a la democracia, que marcó un cambio de paradigma en la política, la sociedad y el arte en general. Las complejidades que implica la construcción de la identidad en el contexto de una democracia tardía ocupan un lugar central en su exploración.
Sus proyectos adoptan un enfoque abierto de la historia, formalizando narrativas a través de la pintura, el vídeo, componentes editoriales y procesos colaborativos. Estos medios contribuyen a reorganizar la historiografía e incorporan elementos de la arqueología mediática y una perspectiva performativa de la micropolítica, presentando su trabajo como un ejercicio de reconstrucción de los hechos.
En sus proyectos más recientes, Lasurt proyecta su exploración más atrás en el tiempo, descubriendo iniciativas artísticas y sociales olvidadas de principios del siglo XX. Su aproximación a los documentos y materiales de archivo incluye cuadros y frisos históricos que interactúan con espacios arquitectónicos.