Nacida en Alemania, de madre de ascendencia judía y padre iraquí, Lin May Saeed (1973, Würzburg - 2023, Berlín) se centra en la relación entre humanos y animales, así como en la destrucción del hábitat del mundo animal por los seres humanos, desde el Neolítico hasta nuestros días. Sus esculturas, relieves, pórticos e instalaciones abordan la explotación de los animales, su liberación, la utopía de una convivencia pacífica entre animales y seres humanos, así como la mezquindad egoísta de estos últimos.
Las obras de Saeed están realizadas en su mayoría con «materiales pobres», como espuma de poliestireno, cartón o acero para herramientas. Su marco iconográfico de referencia incluye estatuas egipcias, esculturas grecorromanas y exposiciones de museos de historia natural, entre otras. Se sintió atraída por la espuma de poliestireno debido a su naturaleza especialmente difícil y poco atractiva, que trató de redimir con la estética, a pesar de y debido a su uso esencialmente desastroso en la naturaleza y el impacto que tiene sobre ella. De manera global, la obra de Saeed adquiere especial relevancia en nuestro paradigma antropocéntrico posilustración, en el que se está reevaluando radicalmente la relación entre el llamado mundo natural y la humanidad. Con todo, las obras de Saeed no son doctrinales ni tienen un trasfondo moralizante; son más bien narrativas y no están exentas de humor.