Formada en Bellas Artes en Barcelona, Fina Miralles realizó residencias en Sudamérica, Francia e Italia antes de instalarse en Cadaqués en 1999. A principios de la década de los setenta se convirtió en una de las artistas conceptuales pioneras de Cataluña, llevando a cabo acciones en la naturaleza con árboles, tierra, agua y su propio cuerpo. Con sencillez y convicción, estas acciones ponen de relieve el diálogo entre naturaleza y artificio, criticando cuestiones sociales y políticas en la España del tardofranquismo. Entre sus temas favoritos se encuentran el totalitarismo, el patriarcado y la violencia. Miralles desempeñó un papel fundamental en la fundación y gestión de importantes espacios de arte contemporáneo, como la Sala Vinçon de Barcelona, la Sala Tres de Sabadell y el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona. En la década de los ochenta, influenciada por sus viajes, su obra se orientó hacia la espiritualidad, con gestos líricos y directos en la pintura y la gráfica. En los albores del nuevo milenio, ha retomado el arte de la performance y dialoga con la tierra, el mar y otros ritmos naturales. En los últimos años ha publicado obras poéticas y realizado numerosas exposiciones, entre ellas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid) y el Museu d'Art Contemporani de Barcelona.