Bea Bonafini es una artista italiana que trabaja la pintura, el tapiz y la cerámica. Su obra entrelaza mitologías personales y compartidas para crear un imaginario onírico inspirado en artefactos ancestrales, rituales primordiales y creencias espirituales transculturales. En su reciente trabajo de campo en Malta como parte de la residencia ArtExplora, Bonafini visitó templos neolíticos para estudiar algunos de los lugares de culto y artefactos espirituales más antiguos del mundo. Basándose en esa investigación, ha creado una nueva instalación específica para el monasterio de Sant Cugat, para la que la artista ha ocupado unas excavaciones en el patio interior. Aquí ha colocado cuatro formas femeninas fragmentadas y corpulentas una junto a otra; ubicadas en postura de cuchara, parecen participar en un ritual trascendental o funerario. Con sus cuerpos, que recuerdan las formas voluptuosas de muchas figuras prehistóricas, las diosas proponen el sueño conjunto como una especie de cura; es decir, sugieren que la intimidad no sexual y formas similares de abrazo armonioso pueden proporcionar alivio emocional.