Con este conjunto de obras, la artista palestino-saudí Dana Awartani busca la manera de lamentar la destrucción cultural en el mundo árabe, reflexionando sobre las consecuencias del colonialismo y los conflictos armados, entre otras fuerzas del caos. Empieza haciendo agujeros en telas de seda, como si dibujara un mapa imaginario de monumentos y artefactos culturales que han sido objeto de una brutal destrucción o incluso borrados. A continuación, envía las telas a Kerala, una ciudad de la India famosa por su industria de telares manuales. Allí colabora con los maestros locales, que tiñen las telas con hierbas medicinales y especias, materiales que en sí mismos son testimonio de una historia regional de colonialismo. A su manera, la obra resultante es un intento de curar poética, espiritual y emocionalmente heridas que llevan mucho tiempo supurando. Para esta ocasión, Awartani ha creado delicados monumentos conmemorativos de la pérdida del patrimonio palestino en Gaza.