Como tantas otras metrópolis del mundo, Barcelona lucha por conciliar el afán de desarrollo con la imperiosa necesidad de proteger sus escasos recursos naturales frente a las amenazas a su existencia. El delta del Llobregat personifica esta lucha, ya que de un siglo a otro ha ido perdiendo terreno ante la expansión urbana. Si las ampliaciones del puerto y el aeropuerto avanzan según lo previsto, el delta podría quedar desfigurado hasta ser irreconocible. Por ello, el clúster Equilibrando conflictos de Manifesta 15 destaca la necesidad de buscar un equilibrio entre crecimiento y conservación. La sede principal del clúster es Casa Gomis, una villa de arquitectura racionalista cuya historia está entrelazada con la de la vanguardia cultural de Barcelona, lo que la convierte en un centro neurálgico del debate actual en torno a sostenibilidad y modernización.